Comienzan esos nueve meses de espera mientras el cuerpo sufre grandes cambios y el menor movimiento acaba de requerir un esfuerzo máximo. Paradójicamente, el ejercicio
resulta más necesario que nunca en la gestación, cuando ayuda a eliminar líquidos y prepara los músculos para el parto.
La natación es, sin duda, la mejor opción. En el embarazo, la actividad física es fundamental y muy beneficiosa. Primero, por que así se queman más calorías, lo que ayuda a evitar el sobrepeso. Además, el deporte ayuda a tolerar el embarazo; a estar mejor acondicionada para el momento del parto; y a tener una mejor recuperación al final de la gestación.
Pero la actividad física debe estar bien orientada y controlada, para que la mujer se sienta mejor física y psicológicamente. Se recomienda iniciar el ejercicio después de los tres meses de embarazo, evitando así hacerlo en el periodo de mayor riesgo de pérdida.
¿Por qué la natación para embarazadas?
En condiciones normales, el ejercicio es bueno para cualquier mujer embarazada.
Incluso en este periodo el movimiento resulta más necesario que nunca, ya que ayuda a eliminar los excesos de agua y prepara el sistema muscular, facilitando el trabajo del parto y el parto mismo.
Independientemente del bebé, hay que pensar en la madre y conviene que fortalezca los músculos que mayores cambios van a sufrir. También hay que tener en cuenta que el ejercicio, además de proporcionar un bienestar físico, es muy bueno para la mente. Y el acuático resulta el más idóneo en este periodo.
El principio de Arquímedes, la presión hidrostática y la resistencia hidrodinámica explican por qué el agua es el medio ideal para que la mujer en estado de gestación se mueva.
Por un lado, la capacidad de flotación e ingravidez que proporciona el medio acuático favorece en la embarazada la libertad de movimientos, de forma que la futura madre puede adoptar posturas incómodas e imposibles de realizar en tierra firme. Por otro, la columna y las articulaciones se distienden y se alivia el peso adicional que sufren fuera del agua. Por lo tanto, este ejercicio facilita la movilidad y aumenta la flexibilidad dada la disminución del efecto de la fuerza de gravedad. Además, la presión del agua reduce el riesgo de lesiones tanto en la madre como en el bebé por traumatismos o movimientos bruscos, ya que impide sobrepasar los límites.
En cuanto a la resistencia hidrodinámica del agua, permite trabajar la fuerza, con lo que se
tonifican los músculos que más sufren durante el embarazo y se “entrenan” los que intervienen en el parto. Por si esto fuera poco, esta modalidad de ejercicio activa la circulación sanguínea, lo que, junto con el efecto masaje, ayuda a prevenir las varices, el hinchazón de los tobillos, calambres y garantiza una mejor oxigenación.
Todos estos beneficios físicos también favorecen una actitud psicológica más positiva ya que, la libertad de movimientos, la relación con otras mujeres en el mismo estado o el placer de la actividad, fomentan la relajación de la madre y por lo tanto es un beneficio considerable para el futuro bebé.
Beneficios de la natación para embarazadas:
Como ya hemos dicho la natación es uno de los deportes más aconsejables para realizar
durante el embarazo y prácticamente no posee riesgos si se practica con cuidado.
Estos son algunos de los beneficios que te proporciona esta actividad:
- La sensación de liviandad permite que tus articulaciones se liberen.
- La posición horizontal facilita una mejor distribución del peso del cuerpo sin sobrecargar una zona en particular.
- Al ser una actividad aeróbica mejora el sistema cardiorespiratorio.
- Proporciona tonicidad a los músculos, ejercitando los brazos, espalda, zona abdominal y piernas, por lo que se la considera una actividad completa.
- Contribuye a relajar las zonas más sobrecargadas durante el embarazo.
- Ayuda a controlar tu peso, a sentirte ágil y activa.
Condiciones Intrauterinas del feto en relación con el medio acuático:
- 1ª semana: el embrión parece estar sumergido en un mar.
- 3ª a 8ª semana: el embrión parece estar inmerso en una piscina o estanque.
- A partir de la 8ª semana : el feto parece estar rodeado de agua dentro de una burbuja o
globo. Los movimientos son generalizados y localizados.
- A las 16 semanas: el sistema nervioso funciona a pleno rendimiento y el cerebro comienza a controlar todos los movimientos. El feto puede flexionar y estirar las piernas, tiene los dedos separados y definidos, intenta tocarse la cabeza. Sus pulsaciones son de entre 146 y 170 por minuto y es consciente de su cuerpo en relación con el espacio.
- A las 18 semanas: el aparato digestivo absorbe líquido y orina. El líquido amniótico se renueva y cumple las funciones de amortiguación o protección, comunicación, conservación de la temperatura, el pH, la presión, etc., además de una función higiénica y de movilidad.
- A las 19 semanas: el feto puede abrir los ojos pero no ve nada. Manifiesta un equilibrio
acuático, es decir, que no flota, sino que se encuentra sumergido en el líquido amniótico.
- A las 24 semanas: el feto abre y cierra los ojos, recibe los primeros estímulos exteriores. Mantiene una relación indirecta con el mundo exterior, y directa con el medio o entorno acuoso. El cerebro interpreta la sobrecarga de sensaciones a través del gusto y del oído. Extiende los brazos y piernas hacia un lado, y manifiesta reflejos de autoprotección. Se succiona el dedo pulgar derecho o izquierdo.
- A partir del tercer trimestre, de la semana 28 a la semana 40, hasta el momento del
parto: el feto empieza a desarrollar grasa debajo de la piel, con lo que empieza a parecerse al futuro bebé. Comenzará a desarrollar un ciclo de sueño-vigilia en el que se notan períodos de movimiento rítmico que probablemente se deban a que tiene hipo.
Rosa Molina Campello